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Arboles muertos y mucha tinta

Literatura basura, comics extraños, fotonovelas deformes... La cultura popular que pocos miran, regurgitada aquí

Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2014.

El beso de la muerte (Kiss and Kill, 1960)

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Autor: Richard Deming

Colección: Nueva Linterna nº 36

Edita: Malinca, Buenos Aires, 1960

 

Sam Carter es un estafador profesional que se dedica a estafar a mujeres ricas. La casualidad lo lleva a conocer a Mavis Train, aprendiz de estafadora. Entre ambos empezarán una lucrativa carrera de estafadores, haciéndose pasar por hermanos.. hasta que descubren que el asesinato es algo aún más lucrativo. Su modus operandi siempre es le mismo: revisar los avisos de corazones solitarios hasta encontrar a una candidata ideal, hacerse pasar por un hombre joven soltero y su hermana, casarse, contratar seguros y matarla. Luego con el dinero viven una vida relajada como los amantes que osn. Y la cosa funciona… hasta que Sam comienza a enamorarse de una de las mujeres que quiere asesinar. No cuento más para no entrar en el territorio de la sopa fría, pero digmaos que se viene un final de esos de justicia poética que se ven venir a los quilómetros. (tal vez demasiado evidentemente)

Richard Deming (1915 – 1983) era un escritor de novelas policiales prolífico aunque del montón. Se especializó en escribir adaptaciones noveladas de series televisivas y fueu no del os muchos autores que escribieron bajo el seudónimo de Ellery Queen, ademas de escribir para la televisión. O sea uno de esos escritores esforzados, que publicaban regularmente peor sin conseguir ningún éxito de ventas. Y se nota al leerlo: es una novela sólida, profesional, bien escrita, entretenida aunque a lo mejor con un final un poco demasiado telegrafiado. La novela está claramente inspirada en el caso policial de los “Lonely Hearts Killers”, uno de esos casos que hacen historia dentro de las páginas policiales.

Como lectura, fue unan ovela agradable sin ser nada del otro mundo. Richard Deming se convierte en un autor a tener en cuenta si lo encuentro barato.

 

06/06/2014 17:03 roberto #. libros criminales No hay comentarios. Comentar.

La cabaña de Vance

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Autor: “M. deSilva” (seudónimo de Manuel Arsís Solbes)

Colección: Bisonte nº 241

Edita: Bruguera, Barcelona, 1952)

 

Vender seguros nunca es fácil. Hay que convencer a la gente para que pongan dinero en algo que solo va a tener recuperación en caso de una desgracia. Algo que es aún difícil de vender si los seguros osn desconocidos en el lugar donde se ofrecen. Como es en el caso de un pueblo del Lejano Oeste, con un bandolero que es dueño del lugar y hace lo que quiere con él.

Por suerte Siby Vance no solo es un hombre con una lengua de oro: también es un duro, capaz de sacar su revolver rápidamente y de enfrentarse a golpes sin problema a quienes quieran abusar de él o de su trabajo, el de vendedor de seguros. Sobre todo porque el matón local está empeñado en eliminarlo, porque nuestro vendedor de seguros enfrenta a su poder. En medio de esto hay un romance complicado con la hija de un ranchero que cree (e influencia a los demás habitantes) que Vance y el maleante están compinchados en una elaborada estafa. Al final las cosas se arreglarán pero no sin dar unas cuantas vueltas, muchas más de las imaginables en una novelita tan breve.

M. de Silva fue uno de los muchos escribas españoles que, durante el franquismo, alimentaron la prodigiosa literatura de bolsilibro con historias entretenidas sin más. Ex oficial republicano, “represaliado” e imposibilitado de conseguir otro tipo de trabajo (lean más sobre él en este blog hecho por su nieto), su oficio como novelista era el principal ingreso familiar. Su narración es sólida, concisa y , como dije antes, con bastantes giros argumentales, con personajes bastante estereotipados pero con acción frenética. Sólido sin ser brillante. Como corresponde a un buen bolsilibro.

 

16/06/2014 19:22 roberto #. Libros westerns No hay comentarios. Comentar.


Steve Canyon complete, volumen 1:1947 (The complete Steve Canyon: 1947, 2013)

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Autor: Milton Caniff

Edita: Kraken, Madrid, 2013

 

Es increíble como el mudo de la historieta se olvida de sus clásicos. Muchos de los aficionados, capaces de saberse de memoria vida y obra de cada X-Men, de comprarse hasta el sketchbook hecho por Akira Toriyama borracho a las tres de la mañana en las servilletas de un bar, de hablar del Corto Maltés con una erudición encomiable, de defender las virtudes de alguna serie de Columba dibujada por Canelo y escrita a las apuradas por Robin Word o tener completa las dos épocas de la revista Fierro, lo mas probable es que no solo no hayan leído nunca a Milton Caniff , sino que ni siquiera les preocupe hacerlo.

Y esto es como querer dársela de enterado de literatura y ni siquiera tener idea quien es Miguel de Cervantes.

La sombra de Caniff se proyecta en toda la historieta “seria” de una manera que pocos artistas lo han hecho. Tipos como Hugo Pratt, Jordi Bernet, Joe Kubert, Gil Kane, Alex Coth y Stan Drake (y estoy nombrando solo a los primeros que se me ocurren: la lista es realmente infinita) le deben mucho de sus estilos al estilo de Caniff. No solo por su uso impresionista de formas y fondos, donde no están todos los detalles (como pasa con tipos como Hal Foster, José Luis Salinas, Alex Raymond o – en un registro diferente – Hergé y Jacobs), sino solo los verdaderamente relevantes. También por su habilidad para describir con dos líneas de diálogo personajes complejos o construir diálogos que harían la envidia de más de un novelista. O el construir secuencias mudas de una potencia emocional apabullante en el espacio limitado de una tira diaria o una media página dominical. O de mantener el suspense tira tras tira, construyendo un equilibrio fabuloso en una estructura comercial (la tira diaria con continuará) muy peor muy difícil.

Y, si bien Steve Canyon será siempre su segunda obra maestra que nunca desbancará a su Terry and the Pirates, este primer tomo agarra a Caniff en su peak creativo y además entusiasmado con su nueva creación (de la que además era dueño exclusivo, como cuenta el interesantísimo prólogo de Bruce Canwell). Con lo que el historietista tira toda la carne al asador en cada una de las tiras. Y se nota.

Para el que no sabe de qué va la cosa, SteveCanyon es un ex piloto de la Fuerza Aérea yanqui desmovilizado tras la Segunda Guerra. Es el dueño de Horizons Unlimited, una pequeña aérea de transporte aéreo que está siempre al borde de la quiebra. Y por eso siempre abierto a cumplir cualquier encargo no del todo kosher que le caiga en cima. Desde ya, cada contrato que consigue se convierte en una aventura repleta de personajes tortuosos, “femme fatales” (una de las especialidades de Caniff), espías con dobles y triples juegos y héroes rudos y poco convencionales.

La edición de Kraken (tomada de la que hizo la yanqui IDW) es fastuosa, con una traducción de Luis Alboreca y Carlos Diaz Maroto encomiable. Aclaremos una cosa, eso sí: leer copilado tiras diarias y dominicales con continuará implica leer mucha redundancia. Puede ser un pelín farragoso peor vean (solo pónganse a ver) como logra generar la variedad Caniff en ese truco de recapitular, avanzar y dejar enganchado al lector en cada tira y se van a olvidar de fárrago que puede parecer al inicio.

Si lo ven por ahí y les gusta la historieta, no lo duden: compren Steve Canyon. Es como leer le Quijote: al principio puede que cueste agarrarle el ritmo pero una vez que están en ello van a descubrirle todas las cosas deliciosas que tiene escondida.

 

20/06/2014 21:02 roberto #. comics No hay comentarios. Comentar.




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Junio 2014 | Arboles muertos y mucha tinta

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